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VAPEAR: UNA SOLUCIÓN PROMETEDORA PARA REDUCIR LA EXPOSICIÓN AL HUMO DE SEGUNDA MANO

En los últimos años, los efectos dañinos del humo de segunda mano han ganado una atención significativa en todo el mundo. Los cigarrillos tradicionales no solo representan riesgos graves para la salud de los fumadores.


El humo de segunda mano ha sido reconocido desde hace tiempo como un problema de salud pública. Los humos nocivos emitidos por los cigarrillos tradicionales contienen numerosas sustancias tóxicas, incluyendo carcinógenos e irritantes respiratorios. Los riesgos asociados con la inhalación de estos químicos se extienden no solo a los fumadores, sino también a aquellos que se encuentran cerca de ellos. Los no fumadores, especialmente los niños, las mujeres embarazadas y las personas con afecciones respiratorias preexistentes, son particularmente vulnerables a los efectos adversos del humo de segunda mano.

En los últimos años, el aumento del vapeo, también conocido como cigarrillos electrónicos o e-cigarrillos, se ha presentado como una posible solución a este problema. El vapeo implica inhalar y exhalar vapor producido por un dispositivo electrónico, que generalmente contiene nicotina y sabores. A diferencia de los cigarrillos tradicionales, el vapeo no implica la combustión del tabaco, eliminando así la producción de humo dañino.

Una de las principales ventajas del vapeo es la ausencia de las toxinas perjudiciales presentes en el humo de segunda mano. El vapor liberado por los cigarrillos electrónicos se disipa rápidamente en el aire, sin dejar olores persistentes ni humo visible. Esta característica reduce significativamente el riesgo de exposición al humo de segunda mano, convirtiéndolo en una opción más segura tanto para los vapeadores como para quienes los rodean.

Además, el vapeo ofrece una variedad de opciones para adaptarse a las preferencias y necesidades individuales. Los líquidos electrónicos utilizados en los dispositivos de vapeo vienen en diversas concentraciones de nicotina, lo que permite a los usuarios reducir gradualmente su consumo o incluso optar por alternativas libres de nicotina. Esta versatilidad no solo ayuda a los fumadores que desean dejar de fumar, sino que también proporciona una alternativa más segura para aquellos que nunca han fumado pero buscan una experiencia similar sin los riesgos asociados con los cigarrillos tradicionales.

Es importante reconocer que si bien el vapeo parece ser una alternativa prometedora, no está exento de sus propias preocupaciones. Los estudios que exploran los efectos a largo plazo del vapeo están en curso y se necesita más investigación para comprender de manera integral sus posibles riesgos. Sin embargo, es ampliamente reconocido que el vapeo conlleva un riesgo significativamente menor en comparación con el tabaquismo tradicional, especialmente en lo que respecta a la exposición al humo de segunda mano.

En conclusión, el vapeo ha surgido como una alternativa positiva al cigarrillo tradicional, ofreciendo un riesgo reducido de exposición al humo de segunda mano. Si bien se necesita más investigación para comprender completamente los efectos a largo plazo, está claro que el vapeo tiene el potencial de crear un entorno más saludable tanto para los fumadores como para los no fumadores. A medida que continuamos priorizando la salud pública, es crucial explorar y respaldar estrategias de reducción de daños como el vapeo para minimizar los riesgos asociados con el humo de segunda mano y mejorar el bienestar de nuestras comunidades.

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¿MITO O REALIDAD?: NO HAY EVIDENCIA QUE RESPALDE EL VAPEO

Probablemente en 2007, cuando recién surgía la comercialización de los dispositivos de administración de nicotina era un excusa válida, hoy no.


Todas las semanas se publican papers académicos donde se investigan las consecuencias del cigarrillo electrónico en la salud, en la posibilidad de dejar de fumar o la toxicología del vapor, entre otros temas.

Probablemente en 2007, cuando recién surgía la comercialización de los dispositivos de administración de nicotina era un excusa válida, hoy no. Los estudios médicos han demostrado que el vapeo es por lo menos un 95% menos dañino que fumar, que la sustancias tóxicas que contiene el vapor no exceden los umbrales de exposición según estándares utilizados para la seguridad en el trabajo o que el cigarrillo electrónico suele ser más efectivo que otros métodos para dejar de fumar. Si querés leer más acerca de estos estudios, te invitamos a pasar por esta sección.

Puedes ver algunos estudios en: https://www.ardtiberoamerica.org/docs/

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EL VAPEO: ASCENSO EN POPULARIDAD Y BENEFICIOS PARA DEJAR DE FUMAR

¿El vapeo es una alternativa segura o un riesgo emergente? Descubre cómo este fenómeno está cambiando la cultura del tabaco en América Latina.


El vapeo, conocido también como el uso de cigarrillos electrónicos, ha experimentado un auge significativo en los últimos años en América Latina. Este crecimiento se ha visto impulsado por la combinación de innovación tecnológica, cambio cultural y la búsqueda de alternativas más seguras al consumo tradicional de tabaco.

Primero, es esencial comprender qué es el vapeo. En lugar de quemar tabaco, como en un cigarrillo convencional, un dispositivo de vapeo calienta una solución líquida que usualmente contiene nicotina. Este líquido se convierte en vapor, que luego se inhala, de ahí el término «vapeo».

La popularidad del vapeo ha crecido en gran parte por la percepción de que es menos perjudicial que fumar cigarrillos tradicionales. Los cigarrillos de tabaco liberan miles de químicos dañinos cuando se queman, muchos de los cuales se han vinculado con el cáncer y otras enfermedades graves. En cambio, los dispositivos de vapeo producen menos toxinas, ya que no implican la combustión del tabaco.

El vapeo también se ha promovido como una herramienta eficaz para dejar de fumar. La capacidad de regular la cantidad de nicotina en el dispositivo de vapeo permite a los usuarios reducir gradualmente su dependencia, lo que puede facilitar el proceso de dejar de fumar por completo.

Es importante señalar, sin embargo, que aunque el vapeo puede ser menos perjudicial que los cigarrillos convencionales, no está exento de riesgos. Aunque la lista de químicos liberados por el vapeo es significativamente más corta, todavía puede contener sustancias potencialmente dañinas. Por lo tanto, mientras que el vapeo puede ser una herramienta útil para aquellos que buscan dejar de fumar, no debería ser visto como una alternativa completamente segura.

En resumen, el ascenso en la popularidad del vapeo en América Latina refleja un cambio cultural y una búsqueda continua de alternativas más seguras al tabaco. Si bien puede ofrecer beneficios para aquellos que buscan dejar de fumar, es esencial que las personas estén plenamente informadas de los riesgos asociados antes de adoptar esta práctica.

Además, para aquellos que buscan dejar de fumar, es siempre recomendable buscar la orientación de un profesional de la salud, que puede proporcionar un plan personalizado y el apoyo necesario para lograr este objetivo de manera segura y efectiva.

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ASOCIACIÓN DE VAPEADORES RECLAMA LA LEGALIZACIÓN DEL VAPEO EN URUGUAY

Aunque no hay números precisos, el vapeo es una práctica cada vez más extendida en Uruguay. El Ministerio de Salud Pública explica por qué no considera legalizarlo aunque sea igual de nocivo que el cigarrillo.


Vapear es el nombre que se le da a la práctica de aspirar un vapor producido por un dispositivo electrónico mediante una resistencia que calienta un líquido para que se expida el vapor. La comercialización de estos productos está prohibida desde el año 2009 y eso no ha cambiado.

Pero estos no son los únicos dispositivos electrónicos para fumar, otros productos de tabaco calentado sí quedaron habilitados por decreto en 2021 bajo la misma regulación que ampara a cualquier producto de tabaco.

La Asociación de Vapeadores del Uruguay (Asovape) se creó poco después, a mediados de 2022, con el aval del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). A menos de un año de su funcionamiento oficial —y a tres años de haber comenzado a funcionar sin marco regulatorio—la organización reclama que se legalice el uso de vaporizadores líquidos.

El presidente de esta asociación, Washington Miraballes, asegura estar preocupado por haber constatado el incremento del uso de dispositivos descartables que «se tratan como una moda», y que se hicieron muy populares en Uruguay durante el verano.

Pero los vaporizadores no son una moda ni una novedad. «Los dispositivos electrónicos que calientan líquido fueron prohibidos por un principio precautorio en el año 2009», aseguran desde el Ministerio de Salud Pública (MSP). En aquel entonces, eran dispositivos que habían aparecido en el mercado mundial y se desconocían sus riesgos, por lo que el Estado definió que era preferible que no entraran al país. «Ya que no hay acá, más vale que no entren porque no sabemos los daños», aseveraron desde la cartera a El Observador.

Según Miraballes, en la práctica, la falta de control lleva a que se desconozca el origen de la oferta de vaporizadores: en qué estado llegan al país, quién los fabrica o si acceden menores de edad a adquirir el producto.

«Hoy vas a la feria y encontrás productos que pueden estar al rayo del sol a 50° y eso no da ninguna garantía, puede alterar el líquido, alterar la batería, es un dispositivo electrónico y hay que tener ciertos cuidados», opina Miraballes y reclama: «El Estado tiene que tomar medidas porque se ha formado un mercado ilícito que no es bueno para nadie».

Sin embargo, desde el Ministerio de Salud Pública enfatizan que «está en carpeta que se mantenga prohibida su comercialización» bajo el mismo criterio que ha regido hasta ahora, aunque haya más conocimiento del producto y de sus riesgos. «Siguen estando prohibidos porque son productos de los cuales se sabe que causan daño y si no están habilitados, ¿por qué habilitarlos? La pregunta es al reves: ¿Cuál sería el motivo para habilitar un producto que sabemos que causa daños», afirmaron desde el MSP y recalcaron: «Se ha evaluado que lo mejor para la población es que sigan estando prohibidos porque no hay ninguna evidencia que demuestre que un dispositivo es menos dañino que otro».

En la visión de Asovape, el vapeo se está empezando a ver como una moda incluso en menores de edad, «por eso sería bueno que el gobierno pudiera regularlo y hacer campañas de un consumo responsable así como hace contra el tabaco”, destaca el presidente de Asovape. Sin embargo, para el MSP no hay dudas: lo mejor es que el producto no ingrese al país.

Un mercado por fuera de la norma
En la práctica existe una amplia variedad de vaporizadores. Los más frecuentes son los descartables que incluyen una cápsula con líquido en su interior. Su precio varía en función a la cantidad de puff—el equivalente a pitadas en los cigarrillos—, «cuantos más puff o disparos tengas es que hay más líquido o una batería de mayor tamaño», explica Miraballes. Por otra parte existen otros que no son descartables que pueden durar años, estos últimos valen desde $ 2.000 (hay de hasta $ 7.000) y requieren un mantenimiento, por ejemplo, comprar resistencias y el líquido para recargarlos.

«Quienes lo están vendiendo, están infringiendo la ley», recuerdan desde el Ministerio y aseguran que actualmente se realizan fiscalizaciones en las que se multa a los comercios que se descubre, pues la comercialización suele hacerse solapada y de forma anónima por tratarse de un producto ilegal.

Las consecuencias de vapear
Desde la Asociación de Vapeadores del Uruguay apuestan a que los usuarios de los vaporizadores sean solo fumadores que dejen el hábito de fumar cigarro y lo suplanten por el vaporizador en un camino que consideran menos perjudicial para la salud. «No queremos que una persona que no fuma empiece a vapear ni que alguien haga las dos cosas», sostiene Miraballes y agrega que su intención es que el usuario deje de fumar mediante el uso del cigarrillo electrónico o vaporizador.

«La nicotina es opcional en los vaporizadores. La ventaja que tiene es que podés graduarlo», destaca Miraballes, el objetivo, dice, es reducirla paulatinamente hasta dejar de vapear. «Lo vemos como una herramienta para dejar de fumar, es 95% menos nocivo que fumar», argumenta el referente de Asovape.

La Coordinadora de la Unidad de Tabaquismo del Hospital de Clínicas, integrante de la Comisión Asesora de Control de Tabaco del MSP y también Profesora Grado 5 de Medicina Interna, Laura Llambi considera que el de los vaporizadores es un tema controvertido en la comunidad médica. En su visión, a medida que se obtiene evidencia se ha comprobado que no son inocuos. “Dañan a la salud y a la medida que su uso se hace más masivo, son más los daños que se les conocen”, asevera la experta. ¿Los vaporizadores conllevan menos riesgos que fumar? En diálogo con El Observador, Llambi confirma que circula esa cifra citada por Miraballes de que son 95% menos riesgosos que que el cigarrillo, sin embargo Llambi enfatiza que ese número sale de un artículo científico de muy mala calidad metodológica y «de una encuesta a profesionales que están vinculados a la industria de cigarrillos electrónicos».

En la misma línea desde el MSP los riesgos están aún en estudio, pero se considera que el cigarro electrónico provoca enfermedades graves.

«(El del cigarrillo) es un consumo que mata a la mitad de su consumidores y que después que está en el mercado hay que regularlo lo más posible, pero si aparece un nuevo producto, por razones precautorias no permitís que entren», afirmaron desde el organismo regulador y apuntaron: «En el caso de los cigarrillos, se empezaron a ver los daños muchas décadas después del comienzo de su consumo; el cigarrillo electrónico está en el mercado hace 10 o 15 años». En este lapso, según el MSP, ya se han demostrado daños respiratorios, incluso con enfermedades causadas de forma específica por cigarrillo electrónico, como la injuria pulmonar aguda por vaporizadores, además de daño cardiovascular y asociación con algunos cánceres.

Según Llambi, algunos estudios demuestran que podrían ser útiles para dejar de fumar el cigarrilo tradicional, pero en definitiva evidencian que quienes consumen el cigarrillo electrónico no abandonan la adicción a la nicotina, sino que suplantan uno por otro. “En la vida real en países donde está liberalizada su venta no se ven reflejados esos estudios, se ve incluso lo contrario que recaen por seguir con su adicción a la nicotina y con el tiempo vuelven a recaer en el cigarrillo tradicional», reconoce.

Finalmente Llambi pone el foco en aquellos jóvenes que no fuman y para quienes estos productos pueden resultar atractivos. “Hoy no es atractivo fumar para los jóvenes (en gran medida por la estricta regulación impuesta al tabaco), y sin embargo van a estar atraidos por una nueva puerta de entrada hacia la nicotina”, señala y concluye: ”Hay que tener en cuenta a todas las generaciones que no iban a fumar y que pueden estar ante un producto que los lleve a esta adicción”.

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EFECTIVO PARA DEJAR DE FUMAR TABACO

“Este es el primer ensayo que prueba la eficacia de los cigarrillos electrónicos modernos para ayudar a dejar de fumar”, estimó el investigador principal Peter Hajek, profesor de la Universidad Queen Mary de Londres.


“Este es el primer ensayo que prueba la eficacia de los cigarrillos electrónicos modernos para ayudar a dejar de fumar”, estimó el investigador principal Peter Hajek, profesor de la Universidad Queen Mary de Londres, al referirse al estudio realizado en Gran Bretaña.

Los investigadores descubrieron que el 80% de los usuarios de cigarrillos electrónicos que habían logrado mantenerse alejados de los cigarrillos combustibles seguían utilizando su dispositivo a batería. En el grupo de reemplazo de nicotina, en tanto, solo el 9% de los que habían dejado de fumar, seguían usando parches y chicles.

Los expertos Belinda Borrelli y George T. O’Connor, recomiendan que los cigarrillos electrónicos se usen cuando fracasan otros enfoques para dejar de fumar, y que se use la menor dosis posible de nicotina, así como se establezca una línea de tiempo para el uso de cigarrillos electrónicos.

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VAPEADORES SE UNEN EN URUGUAY PARA ERRADICAR EL TABAQUISMO

Miles de personas en Uruguay han logrado dejar de fumar gracias al vapeo: el consumo de vapor saborizado, sin combustión, sin papel quemado


“Vapear salva vidas”, con esa premisa se presentó públicamente en redes sociales la Asociación de Vapeadores del Uruguay (Asovape), que busca demostrar cómo el vapeo es una excelente y demostrada herramienta de reducción de los daños, y el mejor camino para la reducción y abandono del consumo de tabaco.

Los vaporizadores son dispositivos electrónicos que no contienen tabaco y no desarrollan combustión. Su consumo consta de “caladas”, simples aspiraciones de vapor saborizado que puede contener nicotina, o no, en función de las preferencias de cada uno.

“Prácticamente todos los usuarios de vaporizadores en Uruguay somos exfumadores y todos hemos notado las mejoras en nuestra calidad de vida luego del abandono del hábito de consumo de tabaco”, afirma Washington Miraballes, presidente de la Asovape.

“Algunos van reduciendo la cantidad de nicotina paulatinamente hasta llegar a cero y otros la mantienen, porque así lo prefieren. Lo cierto es que la nicotina, que es adictiva, no es cancerígena. Lo que es cancerígeno es el humo de tabaco, el papel quemado y el resto de los componentes que se queman en un cigarro”, agrega.

El último informe sobre la epidemia mundial de tabaquismo, 2021 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), establece que los vaporizadores, regulados en 111 países del mundo, se encuentran en la categoría de Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina (SEAN), y no los categoriza como productos de tabaco.

De hecho, la agencia de medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), autorizó en octubre de 2021 la comercialización regulada de vaporizadores. En su informe argumentó que “la comercialización de estos productos es apropiada para la protección de la salud pública”.

Sin embargo, en Uruguay la inclusión de estos dispositivos dentro de la regulación de “productos de tabaco” los hace ilegales, por lo que la comunidad de vapeadores está dispuesta a trabajar por una regulación que “controle lo que compramos, a quién le compramos, lo que estamos consumiendo y nos saque del mundo de la ilegalidad, en el que no tenemos más remedio que movernos hoy en día”, explica Miraballes.

Entre sus argumentos, la Asovape recuerda que la Conferencia de las Partes del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS reconoció ya en noviembre de 2016 la eficacia de los vaporizadores en el control del tabaco. Además, recomendó su regulación, al entender la realidad de que estos productos se encuentran de manera ilegal en muchos mercados, como por ejemplo Uruguay.

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ASOCIACIÓN PIDE REGULARIZAR LOS VAPORIZADORES Y QUE SEAN “ALTERNATIVA” PARA DEJAR DE FUMAR

“Miles de personas en Uruguay ya dejaron de fumar gracias a los vaporizadores”, expresó en un comunicado.


La Asociación de Vapeadores del Uruguay (Asovape) pidió regularizar los vaporizadores en el país y que sean considerados una “alternativa” para dejar de fumar.

“Como asociación que agrupa a exfumadores recordamos que, ante la imposibilidad de abandonar el hábito y la adicción al tabaco, existen alternativas probadas que permiten a las personas dejar de fumar. Vapear es una de ellas, y estamos trabajando en Uruguay para plantear una propuesta formal que regule los vaporizadores y los consideren entre las alternativas para reducir los riesgos y daños provocados por el tabaquismo”, escribió en un comunicado compartido este viernes.

A su vez, recordó que países desarrollados como Canadá y Nueva Zelanda, así como también Reino Unido y la Comunidad Europea, ya dieron ese paso, y la comercialización de vaporizadores ya está regulada.

“Recordamos, además, que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), autorizó en octubre de 2021 la comercialización regulada de vaporizadores. En su informe argumentó que ‘la comercialización de estos productos es apropiada para la protección de la salud pública’”, agregó.

En este sentido, sostuvo que en Uruguay “miles de personas” ya dejaron de fumar gracias a este producto. “Buscamos, como asociación, la reducción del daño asociado a fumar, y, como grupo de vapeadores antitabaco, reiteramos que fumar daña la salud. Ya sea que los cigarrillos estén en cajillas duras o blandas”, concluyó.

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VAPORIZADORES: EL MEC HABILITÓ UNA ASOCIACIÓN

“Llamó la atención la decisión del MEC porque no va en el sentido de la política nacional de tabaco”, dijo la coordinadora de la unidad de tabaquismo del Hospital de Clínicas, Laura Llambí.


Últimamente los vaporizadores o cigarrillos electrónicos han adquirido popularidad entre los jóvenes de todo el mundo y Uruguay no es la excepción. Sin embargo, su comercialización sigue siendo parte del mercado negro debido a la falta de regulación. Además, la comunidad científica se divide entre aquellos que apoyan estudios que dan el visto bueno y los que no.

La semana pasada el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) aprobó la creación de la Asociación de Vapeadores del Uruguay (Asovape), abriendo así el camino hacia la posible legalización de los vaporizadores por parte del Ministerio de Salud Pública (MSP).

Tras la creación oficial de la asociación, la Facultad de Medicina se expresó en contra a través de un comunicado difundido este domingo en el que señaló que “cada vez se reportan más estudios que muestran su impacto altamente negativo”.

Consultada al respecto, la coordinadora de la unidad de tabaquismo del Hospital de Clínicas, Laura Llambí, recordó que Uruguay firmó en 2004 un convenio -promovido por la Organización Mundial de la Salud- en contra del tabaco en donde “los países miembros se comprometieron a estar alertas a productos que se jactan de ser menos dañinos y a proteger la salud de las personas”.

En ese marco, Llambí dijo que “llamó la atención la decisión del MEC porque no va en el sentido de la política nacional de tabaco”. “Se trata de una política de Estado y no debería modificarse según el partido de gobierno”, agregó la especialista.

Por su parte, el presidente de Asovape, Washington Miraballes, dijo a El País que la organización comparte la política antitabaco uruguaya, que es “clara y firme”, y por eso entiende que es necesario “regular” los vaporizadores, más allá de aprobarlos.

“El vapeo en Uruguay ya es una tendencia innegable y por eso lo mejor que podemos hacer es controlarla, regulándola” sostuvo. Aseguró, además, que de acuerdo a sus estimaciones, hay más de 10.000 personas en Uruguay que han optado por los vaporizadores como alternativa para dejar de fumar.

Desde Asovape aseguran que la comunidad científica internacional ha respaldado los vaporizadores, pero el “quiebre” está en lo que tiene que ver con el uso de nicotina. Los cigarrillos electrónicos contienen esta sustancia, pero la gran diferencia con respecto a un cigarrillo normal es la no presencia de tabaco. A partir de esto es que la organización cree que los dispositivos son un herramienta “fundamental” para ayudar a quienes quieren dejar de fumar, pero no logran cortar el vicio, porque, según dijo, “la gente fuma por la nicotina, pero se muere por el humo”.

En este sentido, Asovape cree que el cigarrillo electrónico es similar a los parches de nicotina porque son “una salida del vicio”. Consultado sobre la posibilidad de vender los vaporizadores en las farmacias, Miraballes dijo que la asociación “no busca vender ni tiene nada para vender”.

Por su parte, Llambí dijo que “es un error” comparar el cigarrillo electrónico con el parche de nicotina porque “no tienen nada que ver”.

“Nosotros indicamos un parche con total seguridad porque se da de forma medicinal con una dosis controlada que suele ser con un tiempo acotado de entre dos y tres meses”, explicó la profesional. Indicó, además, que durante el proceso se realiza una supervisión médica y que esta indicación se hace “con el objetivo de dejar de fumar a través de un plan concreto de medidas conductuales para abandonar el consumo”.

En este sentido, la médica explicó que eso es “todo lo que los vaporizadores no fomentan”.

Según Llambí, los cigarrillos electrónicos son como “cambiar una cosa por la otra” porque “aunque la persona lo adopte para dejar de fumar, lo prueba y no lo deja más” y eso “aún no se sabe qué consecuencias puede traer”.

Con respecto a la creación de Asovape Uruguay, la experta señaló que a pesar de que las personas detrás “puedan tener objetivos loables, una asociación no puede adjudicarse la educación en materia de salud cuando desde el punto de vista científico existe una postura diferente”.

A pesar de que quienes apoyan la regulación de los cigarrillos electrónicos se fundamentan en estudios internacionales que sí los avalan, lo cierto es que en la comunidad científica local existe una negativa generalizada hacia este dispositivo.

Desde la Sociedad Uruguaya de Neumología indicaron en un comunicado que es necesario que “los profesionales de la salud no aconsejen el empleo” de los vaporizadores y solicitaron que “se realicen esfuerzos para advertir al público del daño que conlleva fumarlos”.

“Las compañías tabacaleras promueven su uso e intentan reclutar adolescentes para que se inicien en la adicción a la nicotina. Muchos jóvenes inician el consumo basados en lo atractivo de los dispositivos y los saborizantes incluidos en los mismos”, indicó la Sociedad de Neumología.