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VAPORIZADORES: EL MEC HABILITÓ UNA ASOCIACIÓN

“Llamó la atención la decisión del MEC porque no va en el sentido de la política nacional de tabaco”, dijo la coordinadora de la unidad de tabaquismo del Hospital de Clínicas, Laura Llambí.


Últimamente los vaporizadores o cigarrillos electrónicos han adquirido popularidad entre los jóvenes de todo el mundo y Uruguay no es la excepción. Sin embargo, su comercialización sigue siendo parte del mercado negro debido a la falta de regulación. Además, la comunidad científica se divide entre aquellos que apoyan estudios que dan el visto bueno y los que no.

La semana pasada el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) aprobó la creación de la Asociación de Vapeadores del Uruguay (Asovape), abriendo así el camino hacia la posible legalización de los vaporizadores por parte del Ministerio de Salud Pública (MSP).

Tras la creación oficial de la asociación, la Facultad de Medicina se expresó en contra a través de un comunicado difundido este domingo en el que señaló que “cada vez se reportan más estudios que muestran su impacto altamente negativo”.

Consultada al respecto, la coordinadora de la unidad de tabaquismo del Hospital de Clínicas, Laura Llambí, recordó que Uruguay firmó en 2004 un convenio -promovido por la Organización Mundial de la Salud- en contra del tabaco en donde “los países miembros se comprometieron a estar alertas a productos que se jactan de ser menos dañinos y a proteger la salud de las personas”.

En ese marco, Llambí dijo que “llamó la atención la decisión del MEC porque no va en el sentido de la política nacional de tabaco”. “Se trata de una política de Estado y no debería modificarse según el partido de gobierno”, agregó la especialista.

Por su parte, el presidente de Asovape, Washington Miraballes, dijo a El País que la organización comparte la política antitabaco uruguaya, que es “clara y firme”, y por eso entiende que es necesario “regular” los vaporizadores, más allá de aprobarlos.

“El vapeo en Uruguay ya es una tendencia innegable y por eso lo mejor que podemos hacer es controlarla, regulándola” sostuvo. Aseguró, además, que de acuerdo a sus estimaciones, hay más de 10.000 personas en Uruguay que han optado por los vaporizadores como alternativa para dejar de fumar.

Desde Asovape aseguran que la comunidad científica internacional ha respaldado los vaporizadores, pero el “quiebre” está en lo que tiene que ver con el uso de nicotina. Los cigarrillos electrónicos contienen esta sustancia, pero la gran diferencia con respecto a un cigarrillo normal es la no presencia de tabaco. A partir de esto es que la organización cree que los dispositivos son un herramienta “fundamental” para ayudar a quienes quieren dejar de fumar, pero no logran cortar el vicio, porque, según dijo, “la gente fuma por la nicotina, pero se muere por el humo”.

En este sentido, Asovape cree que el cigarrillo electrónico es similar a los parches de nicotina porque son “una salida del vicio”. Consultado sobre la posibilidad de vender los vaporizadores en las farmacias, Miraballes dijo que la asociación “no busca vender ni tiene nada para vender”.

Por su parte, Llambí dijo que “es un error” comparar el cigarrillo electrónico con el parche de nicotina porque “no tienen nada que ver”.

“Nosotros indicamos un parche con total seguridad porque se da de forma medicinal con una dosis controlada que suele ser con un tiempo acotado de entre dos y tres meses”, explicó la profesional. Indicó, además, que durante el proceso se realiza una supervisión médica y que esta indicación se hace “con el objetivo de dejar de fumar a través de un plan concreto de medidas conductuales para abandonar el consumo”.

En este sentido, la médica explicó que eso es “todo lo que los vaporizadores no fomentan”.

Según Llambí, los cigarrillos electrónicos son como “cambiar una cosa por la otra” porque “aunque la persona lo adopte para dejar de fumar, lo prueba y no lo deja más” y eso “aún no se sabe qué consecuencias puede traer”.

Con respecto a la creación de Asovape Uruguay, la experta señaló que a pesar de que las personas detrás “puedan tener objetivos loables, una asociación no puede adjudicarse la educación en materia de salud cuando desde el punto de vista científico existe una postura diferente”.

A pesar de que quienes apoyan la regulación de los cigarrillos electrónicos se fundamentan en estudios internacionales que sí los avalan, lo cierto es que en la comunidad científica local existe una negativa generalizada hacia este dispositivo.

Desde la Sociedad Uruguaya de Neumología indicaron en un comunicado que es necesario que “los profesionales de la salud no aconsejen el empleo” de los vaporizadores y solicitaron que “se realicen esfuerzos para advertir al público del daño que conlleva fumarlos”.

“Las compañías tabacaleras promueven su uso e intentan reclutar adolescentes para que se inicien en la adicción a la nicotina. Muchos jóvenes inician el consumo basados en lo atractivo de los dispositivos y los saborizantes incluidos en los mismos”, indicó la Sociedad de Neumología.